El Ankh: Tú eres la llave
- Saanvi

- 6 feb.
- 1 Min. de lectura

El óvalo - el espíritu,
el Yo Soy esperando en silencio.
La horizontal - la trampa:
bueno-malo, placer-dolor,
la mente atrapada entre polos,
el péndulo que no descansa.
La vertical —tu eje olvidado,
el camino a casa.
El secreto:
Cuando sueltas la atención de los extremos,
cuando dejas de perseguir lo positivo
y huir de lo negativo,
cuando encuentras la neutralidad,
el tercer punto, el punto medio,
tu mente se rinde.
Y en esa rendición,
sales de lo horizontal,
entras en la vertical,
asciendes por tu centro
hasta fundirte con el óvalo:
tu espíritu, tu esencia.
La llave eres tú.
No la buscas afuera.
Sueltas los polos.
Encuentras tu eje.
Trasciendes lo superficial.
Regresas a lo profundo.
Ahí, en tu verticalidad,
descubres que siempre fuiste
el ankh completo.
Saanvi


