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El Ankh: Tú eres la llave


El óvalo - el espíritu,

el Yo Soy esperando en silencio.


La horizontal - la trampa:

bueno-malo, placer-dolor,

la mente atrapada entre polos,

el péndulo que no descansa.


La vertical —tu eje olvidado,

el camino a casa.


El secreto:

Cuando sueltas la atención de los extremos,

cuando dejas de perseguir lo positivo

y huir de lo negativo,

cuando encuentras la neutralidad,

el tercer punto, el punto medio,

tu mente se rinde.


Y en esa rendición,

sales de lo horizontal,

entras en la vertical,

asciendes por tu centro

hasta fundirte con el óvalo:

tu espíritu, tu esencia.


La llave eres tú.

No la buscas afuera.

Sueltas los polos.

Encuentras tu eje.

Trasciendes lo superficial.

Regresas a lo profundo.


Ahí, en tu verticalidad,

descubres que siempre fuiste

el ankh completo.



Saanvi

 
 
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